Américo Cortez
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La toponimia indígena en toda la América es extensa. Particularmente en Venezuela se han preservado en todos los pueblos y en el caso de Cabudare se consiguen en muchos espacios: quebradas, comunidades e incluso en dichos populares que se mantienen en el tiempo.
Algunos estudiosos como Lisandro Alvarado y Renato Agagliate hicieron aportes que como punto de partida pueden ayudarnos a desentrañar el origen de algunos topónimos. Entre otros tenemos en el territorio del municipio Palavecino los siguientes:
BACHAQUÉRO. Caserío ubicado en el hoy llamado Asentamiento campesino La Mata y que por mucho tiempo fueron propiedad de Juan de Ponte hasta 1.830. Luego en herencia los Ponte y los Melean lo fueron vendiendo por pedazos. Bachaquero fue parte hasta principios de las sesenta del siglo XX de la posesión “La Mata” de Julio Alvarado Silva. Lisandro Alvarado escribe “llamado Nido de bachacos. Consisten en galerías subterráneas, a veces de grande extensión, abiertas de preferencia en terrenos arcillosos, duros, de un color rojizo, en armonía con el que tienen los insectos…”. Hoy apenas quedan ranchos de lo que fue un próspero sitio de siembra y vida.
BUCO. Aunque ningún sitio en Palavecino lleva este nombre, debemos decir que la inmensa cantidad de bucos, con los cuales se regaban los cañamelares de Cabudare y La constante utilización de estos bucos por la gente de a pie, lo hace un topónimo de constante recordación. Lisandro Alvarado lo describe así: “acequia. Voz antigua. En el resumen de las actas del cabildo de Caracas, para julio de 1592, se lee, entre otros pasajes: Así mismo mandaron se le notifique a Francisco Sánchez de Córdoba, que el agua del buco la haga repartir, para que baya (sic) por todas las acequias, pena de diez pesos.3.) Usase aun en el E. Lara.
BURÉCHE. Quizás uno de los topónimos más antiguos de Palavecino y que además cubría un gran espacio geográfico, al punto que se llamaban Bureche: un camino, un caserío, una hacienda y una quebrada. Abarcaba desde el actual central azucarero Río Turbio hasta vecino a la plaza Bolívar de Cabudare. Según don Julio Álvarez Casamayor, Bureche debería llamarse el elevado de Valle Hondo, ya que allí se definían los caminos que venían de Bureche y se bifurcaba hacía Cabudare, Los Rastrojos y Barquisimeto. Lisandro Alvarado lo describe: “Bebida fermentada de yuca que preparan los indios. Aguardiente de caña sacado por los indios, mui dulce y de olor algo desagradable…”.
CARABALÍ. Caserío del siglo XIX y que existió hasta mediados del XX, Ubicado en la carretera vieja hacia Yaritagua. Era sitio con ventas de fritanga para los viajeros. Lisandro Alvarado lo describe: “Árbol del E. Portuguesa, al parecer una leguminosa. Sin. Hueso de pescado. Voz africana, en apariencia…
En el E. Lara es un árbol elevado, de la fam. de las Leguminosas, de tronco liso, parecido en el aspecto y ramaje al CARO, con el que lo confunden a veces. Su fruto es una legumbre derecha, larga, comprimida, ancha de una pulgada, con semillas lenticulares, grises, achatadas, de funículo transversal adherido a una de las suturas, pero con el hilo vuelto hacia el extremo de la legumbre. Madera sin aplicación, usada como leña.
CÉIBA. Aunque no existe un poblado en la historia de Palavecino con el nombre de ceiba, al existir la histórica ceiba amarilla (jabillo) que recibió al ejército libertador el 10 de noviembre 1.813, es usado como referencia al punto que la gente que vive alrededor de ella dicen que viven en la ceiba. Lisandro Alvarado describe: “Sendas especies de los géneros Bombax y Eriodendron
(refundidos hoy en el antiguo Ceiba), familia de las Malváceas, tienen este nombre vulgar. Son arboles corpulentos de rápido crecimiento, caracterizado por una columna estaminal dividida en falanjes y por semillas envueltas en una pelusa abundante: tronco espinoso cuando joven. El B ceyba (Ceiba pentandra) es de hojas alternas, largamente pecioladas; pedúnculos axilares unifloros, cáliz tubulado, corola blanca, fruto capsular. Este árbol gigantesco abunda desde las regiones más bajas del país hasta más arriba de 6.000 pies; su madera es blanca, blandísima, liviana, pero bastante duradera en el agua, por lo que fabrican de ella canoas. Es la especie más conocida de este género, que del otro y de la identificación botánica hablaremos adelante. Escribimos céiba femenino (disilabo) porque es la ortografía indicada por los autores más antiguos …”
COJÓBA. Antiguo caserío ubicado en el antiguo camino hacia el llano hasta los años setentas del siglo XX. Por allí pasó dos veces el ejército Libertador con Bolívar a la cabeza (10 de noviembre de 1.813 y 14 de agosto de 1.821). De allí salió uno de los pocos dichos populares de Palavecino, pues se criaba en los alrededores del caserío ganado vacuno que tenía una conducta muy salvaje, lo que obligaba a quienes viajaban por ahí a pie, a tomar medidas de precaución, porque sin motivo alguno el ganado perseguía a los viajeros, a lo cual se decía en Cabudare cuando alguien andaba molesto “¿tu como que comiste paja de las cojobas?. Sobre cojoba dice Lisandro Alvarado: “Piptadenia niopo (P. peregrina, Voz usada en Barquisimeto, donde es también nombre geográfico. (Las Cojobas, lugar al mediodía de aquella ciudad).
Casas tiene la voz cohoba como haitiana, refiriéndose a ciertas ceremonias, y a los polvos que en ellas fumaban los indios antillanos.
CUÍBA. Sitio y caserío de la parroquia Agua Viva. Cuando aún Agua Viva no existía como pueblo, ya se conocía en documentos el sitio “las cuibas”. A principios del siglo XX empezó a repoblarse. Hoy está lleno de artesanos y es zona turística. Es posible que haya sido poblado por los cuibas, etnia que escriben los historiadores estuvo cercano a Terepaima. Lisandro Alvarado la describe así: “Oxalis tuberosa. Geraniaceas. Planta de Chile, de tallo herbáceo, ramoso; hojas ternadas y hojuelas aovadas, pedúnculos umbelíferos. Su raíz es tuberosa y comestible. Cultivase en la Cordillera. Escríbese asimismo CUIVA.
DIVIDÍVE. Lo que hoy se llama Urbanización “Chucho Briceño”, hasta mediados del siglo XX se llamó dividival y algunos cabudareños que vivieron en ese caserío me contaban que esa especie de árbol lo había en cantidades. Con la venta de los terrenos se construyó la urbanización. Algunos aguaviveños por recuerdo llamaron a un grupo de tamunangue “Dividival”. Igualmente existen los restos del dividive que cobijó a Bolívar en Los Rastrojos el 9 de noviembre de 1.813. Lisandro Alvarado describe el topónimo así: “ Caesalpinia coriaria. Leguminosas. Árbol que se alza 30 o 40 y más pies, inerme, ramoso, corto de tronco, asaz corpulento (20 a 30 pulgadas de diámetro); hojas bipinadas compuestas de 15-5-9 pares de pínulas imparipinadas, formadas a su vez de 24-20-16 pares de hojuelas opuestas, sentadas, lampinas; flores pequeñas blanco-amarillentas, en racimos compuestos; legumbre con 8 a 6 semillas. Madera pesada, compacta, de grano fino, durísima, peso especifico… En 1906 hallase todavía en buen estado, en Palmasola, cerca de Yaritagua, un fragmento de poste que mando clavar allí en 1552 el Gobernador Villegas para marcar los límites de la provincia de Barquisimeto.
JAGÜEI. Caserío de finales del siglo XIX que aparece en el estudio de Juan de Dios Melean de 1.883 y que aún existe, con pocas casas. Está ubicado cercano a la carretera del llano. Lisandro Alvarado lo describe: “Manantial, ojo de agua, pozo. –≪No carecen de aguas, que beban, excelentes; estas están en aljibes obrados por la misma naturaleza, que en lengua de indios se llaman xagueyes. ≫ (Cas., V, 259). –≪Tan escaso de aguas, que solo tiene las que recoge de las lagunas y algunas pozas o jagueyes.
MAYÁL. Una de las poblaciones más antiguas del actual municipio Palavecino, incluso antes de Cabudare. Está enclavado en la zona rural y siempre ha tenido vocación agrícola. Hoy enclavado en el área del valle del turbio que es protegida por Ley Especial. Lisandro Alvarado lo describe: “Sitio abundante en MAYAS. –≪Los Cumanagotos y Goagiros no han encontrado nada mejor con que comparar la bella constelación de los navegantes, que con los dorados racimos de sus mayales.≫ (A. Rojas, Estudios indígenas, 81). Geog”.
TÁQUE. Caserío antiguo de Palavecino. Fue visitado por el Obispo Martí en 1.779 en su visita pastoral. Los españoles trataron de cambiarle el nombre y le llamaron San Rafael del Taque, pero el pueblo en su sabiduría de devolvió su nombre original. Está ubicado al lado de la vieja carretera hacia Yaritagua y es el último poblado de Palavecino, antes de Yaracuy. Lisandro Alvarado en sus estudios describe el topónimo: “Caryodendron orinocense. NOGAL (del E. Lara)…”
TOPIA. Las tres topias se llama el caserío ubicado en Palavecino. Existiendo el camino que comunicaba varios caseríos en esa zona se construyeron tres ranchos que atravesaban el camino, cual tres topias, razón por la que quedó el nombre. Aún hoy queda uno de los ranchos que formaron las tres topias. Cada una de las tres piedras que forman un fogón Lisandro Alvarado encontró varios escritos: “(Carmona). –≪Quitose entonces del fogón una cereta y un canasto, las topias y la olla en que se calentaba el maíz.≫ (J. V. González, oficio de 1846; en ≪Causa de A. L. Guzmán≫, ≪Saco fuera las tres topias, froto un fosforo y prendió fuego≫ (J. A. Calcaño, Dos fieras, p. 32). –≪Sobre unas topias unos soldados preparaban un sancocho≫ (Urbaneja A., De cuando era mozo).
La lista es larga y debemos seguir revisando en estudios y documentos la razón y el porqué de los nombres de nuestros espacios. Por el momento gozan de buena salud los topónimos, lo que garantiza la conservación de nuestro pasado de vista al futuro.

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